Esta primera final del Oficial de mujeres fue una muestra cabal de el fútbol es una "dinámica de lo impensado", un concepto que acuñó el gran periodista Dante Panzeri (1921-1978).

Deportivo Patagones hizo un planteo audaz y efectivo en su vista a Boulevard. Salió a atacar a los tres minutos ganaba con gol de Pichumán, luego de una arremetida de Mae de la Canal.

Enfrente apareció un Boulevard sin respuestas, perdiendo el medio y con pocas chances de llegar al arco con peligro.

Al volver del descanso, las locales atacaron con más decisión pero sin puntería y al promediar el segmento, un contragolpe le permitió a De la Canal hacer uso de su notable velocidad y definir con un derechazo que levantó la red del acto contrario y los brazos en señal de victoria de la parcialidad maragata.

Boulevar continuó atacando sin llegar al objetivo. El árbitro marcó "cuatro minutos" más y era solo esperar el fin del partido. Pero en pocos segundos comenzó a gestarse la impensado...

Todo lo que Deportivo Patagones construyó en 92 minutos, quedaron eclipsados por dos minutos donde la realidad se confundió con la fantasía

A los 47 minutos, una acción en las inmediaciones del área de cortó con una mano de una jugadora del Depo. En principio, Bertoya cobró título, en el límite del área. Sin embargo, una advertencia de su asistante Camila De Feo hizo recalcular su decisión e indicó el punto del penal. Obviamente, en medio de protestar, dimes y directes de jugadoras de ambos equipos.

La responsabilidad del penal recayó en la capitana de Boulevard, Selene Pedregoza, una defensora joven, fuerte y de carácter. Tiró fuerte a la izuierda de la arquera.... Para más dramatismo, Rondeau -que había elegido el otro lado- logró rechazar con sus pies estirados... Pero la pelota volvió a la jugadora de Boulevard y ahora si... adentro.

Ya no quedaba nada, quizá un ataque más y se terminaba. Y a todo ese revuelo que armó con la mano y el drámatico final se sumó otro impensado, a la apareció del talento individual: Luisina Calisto es una joven de Villa Regina incorporada recientemente a Boulevard. Hace cuatro años, ella por su cuenta, consiguió una prueba en Platense y quedó. Fue convocada a trabajar con la selección argentina de su categoría. Una lesión la alejó de las canchas y volvió a la provincia.

Por eso que ese disparo desde afuera del área, repentino, asombroso, impensado, llevó el sello de un talento.

El empate a los 49 minutos desató una locura incontenible de alegría: todo el plantel de Boulevard ingresó a la cancha a celebrar lo impensado hace apenas tres minutos.

El árbitro decretó el final. Se vieron reproches y cambios de palabras. La tensión nerviosa era visible y seguramente estas alturas esos ánimos ya estarán calmos, y con la mentilidad puesta en la segunda final. Porque todavía no está dicha la última palabra.